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EL ELIXIR DE LA VIDA

 

 

 

Por Moby Dick

- Marzo 2000 -

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRIMERA PARTE

 

La Idea

La idea acudió a su mente de una forma tan clara, tan brillante, que parecía provenir del error de una musa ajena, distraída. Steven nunca había sido un científico de renombre, si bien había obtenido buenas calificaciones en sus tesis de investigación a lo largo de sus estudios en Biología, y había escrito algún articulo en la revista Nature, sus conceptos tendían a ser conservadores, y eso le podía hacer obtener buenas calificaciones estudiantiles y alguna que otra critica favorable a sus escritos; pero no una subvención económica de algún laboratorio o centro de investigaciones.

Lo había intentado, diablos que lo había intentado ! Que mierda debo poner en mi CV para conseguir unos miserables dólares ? Que Clone a la maldita Oveja Dolly o que participe de la expedición que descubrió a King Kong ?.Algún día publicaran mi nombre en el New York Herald y se los pasare por la cara a esos desgraciados !Hoy en día todo el esfuerzo de investigación estaba volcado a la informática. Hasta los biólogos buscaban la forma de hacer una biocomputadora en la cual los microchips fueran reemplazados por cadenas de ADN.

Nadie se interesaba en el estudio de la botánica aplicada a la cura de dolencias humanas tan insignificantes como el reuma, el mal de alzehimer, el cáncer ... Diablos ! Odiaba tanto las malditas computadoras ... A pesar de los complejo de los análisis químicos que formaban parte de su trabajo de investigación en plantas exóticas, siempre había preferido el método clásico del cuaderno con anotaciones, papeles y fotos pegadas, desprolijos croquis a llevar sus notas en un ordenador.

Tal vez por eso trabajaba solo, simplemente no concebía la idea de tener que pasar la mitad del tiempo luchando para grabar una puta anotación en un maldito procesador de texto ... y sobre todo consideraba muy inseguro el hecho de depender de una máquina para plasmar sus ideas e investigaciones... Al Diablo con eso! No lo aceptaba en lo mas mínimo.

Volvió a revisar la extraña formula anotada en la servilleta de papel con un bolígrafo que parecía manejar el flujo de tinta a voluntad, por momentos el trazo era desprolijamente grueso , y de a ratos prácticamente invisible.

Para su mente y su corazón no había dudas, se hallaba ante lo que a lo largo de sus 23 años de trabajo había constituido su ley motive, casi una obsesión. Todo estaba en su cabeza como piezas de un rompecabezas desarmado hasta ese momento, casi mágico, en que todas las piezas parecieron unirse y presentar esa idea tan clara que casi le causaba gracia. Había descubierto la formula del elixir de la vida, Si eso era! Lo que para cientos de escritores fue motivo de intrínsecas novelas y cuentos, era ahora para su mente una formula química de compleja composición, pero a su vez tan simple ... La mayoría de los componentes solo podían ser obtenidos de plantas que Steven a los largo de sus viajes, y otros cientos de investigadores a lo largo de la historia de la ciencia, habían analizado, sin ver realmente. En ese momento fugaz en que la idea golpeo su mente, prácticamente podía decirse que simplemente, le pego en el subconsciente como diciendo -Hey Idiota ! Aquí estoy ! Como puede ser que no me hayas visto ?: pareció como que un grueso telón caía y dejaba al descubierto una pócima capaz de curarlo todo, penso Steven con incontenible entusiasmo.

Abandono el desayuno a medio terminar y se fue de la cafetería dejando sobre la mesa un billete de 10 dólares, sin pensar siquiera que lo huevos con tocino y el café no superaban los 3,75. En realidad dejo todo el dinero que tenia encima sin darse cuenta ni siquiera de ello.

Se dirigió a su laboratorio lo más rápido que pudo, al subir al elevador casi atropella a la vieja del 5to. Que bajaba con su asqueroso caniche teniéndolo en brazos como si se tratara de un repugnante bebe. Su laboratorio era su casa, o bien podría decirse que vivía y dormía en su laboratorio, como sea, al llegar tomo el cuaderno de tapas duras y negras en que llevaba todas sus anotaciones y con pegamento para papel, fijo la servilleta con la formula a la primer hoja libre que halló. Steven tenia 45 años, en los 23 años que llevaba como biólogo e investigador, había llenado mas de 27 cuadernos como el que utilizaba ahora. Si toda esa información hubiese sido informatizada con las imagines de plantas, croquis de zonas donde se encontraban las diversas especies, análisis de composición química de cada una de las especies analizadas, etc. Se podría haber conseguido fácilmente llenar un disco con 2 Gygabytes de información.

Tan cuidadosamente como su creciente excitación se lo permitía, anoto uno por uno los componentes de la formula y empezó a revisar todos sus viejos cuadernos para ver que especies vegetales eran necesarias para completar la compleja ecuación.... Hasta que se topo con la una extraña clase de gipsophila que solo había logrado observar en las islas Azores .

Las islas Azores están situadas a 1460 km. De la costa Europea de Portugal y a 3750 km. de Norte América, el archipiélago de las Azores fue descubierto durante la primer parte del siglo 15 por navegantes portugueses. Consiste de nueve islas, que están separadas en tres grupos: Oriental (São Miguel y Santa María), Central (Terceira, Graciosa, São Jorge, Pico y Faial), y Occidental (Corvo y Flores). Recordaba bien cuando viajo allí tenia 27 años, y la simple remembranza de ese paraíso lo conmovía hasta lo mas hondo. El mar azul zafiro, los lagos verde esmeralda, praderas fértiles, montañas volcánicas y cráteres, coloridas azaleas ... la proximidad con Africa también hacia de las islas azores un paraíso en cuanto a las benévolas temperaturas de entre 14ºC y 22ºC. Un lugar tranquilo donde las palabras estrés y polución no formaban parte del vocabulario.

Además recordaba muchas historias de pescadores respecto de la bondades de vivir en las azores y otras que explicaban la inmensa belleza del archipiélago. Pero inmediatamente acudió a su mente aquella que le había narrado el viejo guía que lo acompaño a la hermosa isla Corvo, la mas pequeña de todas, en la que decía que toda esa belleza repartida en el archipiélago, se debía a que las Islas Azores eran El Hogar de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

SEGUNDA PARTE

 

Pidiendo Ayuda

  Como siempre en que se había encontrado en problemas económicos, acudió al viejo Dr. Garrick. Había sido su profesor en la universidad y pasados tantos años su mas intimo amigo. Garrick era además de un científico brillante, tal vez el mas grande biólogo de su época, un hombre de fortuna y realmente se trataba de una gran fortuna. Caray! Cuando vio en el cine el estreno de Jurassic Park, estallo en risas al ver el personaje del viejo que realizo el extraño parque jurásico. Por mil demonios! Parecía que Spilberg se había inspirado en el viejo Dr. Garrick para crear su personaje, el detalle de los trajes claros, los sombreros y el bastón lo pintaban de cuerpo entero, así era Garrick.

Al verlo entrar a su estudio en la Universidad de Massachusetts, el viejo se alegro mucho . Era muy reconfortante recibir visitas, y el hecho de que ese muchacho que había sido su alumno, fuese hoy un científico y un amigo tan preciado, lo ponía de excelente humor; cosa que no era fácil en los últimos tiempos.

El reuma que avanzaba a pasos agigantados lo torturaba, los dolores en las articulaciones de sus manos, sus rodillas. Mierda! Parecía que todo el maldito esqueleto se le estaba por derrumbar y caer como un viejo edificio detonado en las columnas principales.

Steve entro como si no hicieran más de dos años que no se veían y saludo con su habitual - Hola Gar ! Que hay de nuevo ?

Garrick intento levantarse de cómodo sillón tras su escritorio para saludar a su visitante, pero sus piernas parecían no estar de acuerdo con esa estúpida idea y cayo sentado nuevamente. Steve se acerco tendió su brazo y se saludaron con un fuerte apretón de manos. En ese momento Steven lamento haber dejado pasar tanto tiempo sin visitar al viejo, después de todo, si existía una persona en el mundo a quien le debía, ese era Gar, el viejo Gar.

-Steve Amigo! - Exclamo el Dr. Garrick- Cuento tiempo sin vernos ! Lo último que supe de ti era que trabajabas en algún extraño proyecto en Bali, Como has estado?

-Todo bajo control Doc ! -Dijo Steven sonriendo- Parece que no piensas abandonar nunca esta oficina. Verdad Doc ?

Las conversaciones entre Steven y el Dr. Garrick eran como una partida de pocker entre videntes, casi como jugar con las cartas destapadas.

Garrick gozaba con las locas investigaciones, y sentía que volvía a vivir a través de su amigo, por otro lado, los incontables viajes y aventuras de Steve, que vivía necesitado de dinero, siempre precisaban de un mecenas.

Pero esta vez fue algo diferente ... Steven estaba tan fervientemente convencido de que su mágico elixir podía curar casi todo, incluyendo el reuma, que de alguna manera contagio de su entusiasmo al viejo, y le devolvió un poco las ganas de seguir proyectando. Tal vez por eso Garrick prácticamente obvio la negociación y el regateo que tanto le gustaba, dándole carta blanca al proyecto de su amigo. Por un momento, mientras Steve le explicaba su teoría, pudo sentir que sus manos volvían a ser fuertes y que desaparecía el dolor.

Como siempre hacia, Garrick le ofreció además de toda la "pasta" necesaria para el viaje, el llevar consigo un equipo de excelentes profesionales, a sabiendas de que la respuesta iba a ser que no.

Algo era extremadamente repelente en Steve hacia los grupos de trabajo. Si bien era una persona agradable, con familiares y amigos, su forma obsesiva de trabajar le había echo fama de huraño entre sus colegas, y nadie consideraría como un gran premio el tener que compartir con ese tipo una estadía en una isla, por mas paradisíaca que esta fuese.

William Garrick aparte de biólogo, era antropólogo y recordaba muy bien aquella ocasión en que ofreció al joven Steven McQueen, aquel terco Irlandés que estaba en su clase de biogenética que lo acompañase en su expedición a las africanas tierras de Mozambique para estudiar las pinturas rupestres que los antepasados de los zulúes habían dejado en cavernas y cuevas desde tiempos prehistóricos.

Steven en esa época estudiaba reptiles, y la posibilidad de poder ver de cerca y estudiar a los feroces cocodrilos africanos lo enloqueció. Por eso fue que acepto el participar en la expedición con la condición de que tendría dos días libres para encarar su propia investigación del comportamiento de esos horribles animales.

Ahí fue cuando el Dr. Garrick se dio cuenta de la tenacidad obsesiva a la que podía llegar ese joven emprendedor. A pesar de las advertencias de los guardaparques, el muchacho McQueen había llegado hasta una barrosa laguna en donde tenían su hábitat mas de 70 cocodrilos, algunos de los cuales pesaban hasta 300 kilogramos, y el muy hijo de perra, se había apostado arriba de un árbol, justo en medio de la infectada laguna, con una libreta de anotaciones y una cámara fotográfica, quedándose ahí durante 4 días enteros, ya que la proximidad con los animales, y tal vez su propia excitación no le permitían bajar. Todo un escuadrón de guardaparques tuvo que ir a sacarlo de ahí al ser alertados por el Dr. Garrick cuando el estudiante seguía sin aparecer.

Una vez que lo liberaron de la trampa mortal en la que el mismo se había metido Steven McQueen dijo "-Es Maravilloso! Ahora comprendo como es que estos animales lograron sobrevivir tanto tiempo."

 

 

 

 

 

 

 

TERCERA PARTE

 

El Hogar de Dios

 Luego del largo viaje New York - Lisboa, Steven McQueen embarco en un vuelo que lo llevaría a la isla de Santa María. Mientras volaba, ya agotado por haber pasado mas de un día entero desde que salió desde Medeford, Massachusetts, releía las notas que había tomado 18 años atrás en su única visita a las Islas. Le llamo mucho la atención el no haber notado antes que curiosamente la observación que hizo de la extraña flor que lo traía para completar la formula, había sido en la Isla Flores.

Arribo a la Isla Santa María prácticamente pisando las 20 hora local, por lo que ya podía verse la luz crepuscular iluminando todo, fue llevado a una posada por un amable taxista que hablaba bastante bien el inglés. Su equipaje consistía de sus 30 libracos de tapas duras (27 completos, uno que estaba usando y otros dos nuevos en caso de que los necesitara), un pequeño bolso con no mas de 3 mudas de ropa y algunos elementos de higiene y escondido entre las ropas, ya que no es permitido transportar plantas de un país a otro, una especie de cada una de las que necesitaba para extraer lo que ya llamaba "la pócima". Eso era todo, además de su inseparable Nikon que no dejaba ni siquiera para ir al baño, como decía su ex-esposa. Ahhh Mierda! -penso- extrañaba un bastante a Lili. Los viajes le hacían recordarla, ella amaba viajar y acompañarlo, pero no soportaba que se obsesionara con sus investigaciones ... ella solía decirle que parecía que su alma desaparecía cuando se metía en algún proyecto y no volvía a el hasta que conseguía los que quería ... y eso nunca había sucedido aún maldita sea! En ese momento sintió mas fuerte que nunca que estaba llegando a lo que siempre busco, curar las enfermedades, armonizar lo que la naturaleza por algún capricho cósmico desordenaba.

El taxista lo despertó de su ensueño avisándole que habían llegado a la posada. Cuando bajo de coche, sintió el limpio aire, cargado de oxigeno y gusto a sal. La Posada era muy sencilla, de paredes muy blancas , puertas y ventanas de madera barnizada con cortinas tejidas. Se sintió muy feliz de estar ahí nuevamente.

Después de haber cenado un muy delicioso pescado preparado con una salsa de cebollas y arvejas. Se dio una reconfortante ducha y se acostó en la sencilla pero cómoda cama de una plaza. Al costado de la cama había una mesa de luz con una Biblia en portugués, y sobre el respaldo de la cama, un cuadro mostraba a Jesucristo con un bastón de pastor y un rebaño de ovejas tan blancas como la nieve. No existe en todo el mundo ovejas tan blancas como esas -penso- pero si Jesús pudo darle vida a un muerto, y hacer ver a un ciego, bien podría haber hecho que esas ovejas no tuviesen soretes colgando de las ancas, con ese pensamiento cayo en un sueño muy profundo, fruto del agotamiento.

Como en una película, se vio a si mismo vestido con una túnica larga, sandalias, se encontraba en una especie de oasis rodeado de un inmenso desierto, un ciego se arrodillaba frente al el tomándole la mano, y de pronto empezaba a gritar -Puedo Ver! Puedo Ver ! Steven McQueen me ha sanado ! Puedo ver !

De pronto sintió que alguien le tocaba el hombro por la espalda, volteo y estuvo frente a frente con Jesucristo, que llevaba su largo y curvo bastón de pastor y detrás de el un rebaño de ovejas que parecían haber sido bañadas en leche por lo inmaculado de su blancura, miraban a su pastor con extraña devoción.

Jesús lo miraba sin pestañear, en silencio, con una paz indescriptible. Steven trataba de articular una palabra, pero nada salía de su boca, como a punto de desfallecer balbuceo:

-Se ... se ... se ... ñor.

Y el seguía sin decir nada, solo lo miraba a los ojos y lo penetraba hasta lo mas hondo de su alma. El teléfono sonó y Steven despertó exaltado.

-Buen Día Sr. McQueen. Son las 8 de la mañana.

-Gracias - dijo Steven y colgó el auricular, todavía sudaba y no podía borrar de su mente la inquietante mirada de Jesús. Valla Sueño! Volvió a mirar el cuadro que lo observaba por encima de la cama y lo dio vuelta.

Paso toda la jornada recorriendo la isla Flores en busca de su planta exótica, para llegar allí fue necesario contratar los servicios de un muchacho de nombre Joao que lo llevo en su pequeño velero hasta Flores y lo espero hasta el atardecer para llevarlo de regreso a Santa María.

No encontró lo que buscaba, y le llamo poderosamente la atención que sí había en la isla prácticamente todas las especies necesarias para su formula excepto la gisophila sanctus. Volvió mucho más cansado a la posada de lo que había llegado la noche anterior, el día había sido mas que extenuante, y el fracaso de no encontrar lo que buscaba lo hacia sentir aún peor.

Esa noche no tuvo sueños que pudiese recordar, pero al despertar tuvo la certeza de que encontraría su flor en la Isla de São Jorge, no sabía porque, pero en este asunto, muchas cosas parecían surgir como del cielo.

Volvió su vista a la mesa de luz y vio la Biblia, que estaba cruzada por cintas de colores que marcaban algunas de las paginas, la tomo entre sus manos y la abrió sosteniendo la cinta verde que marcaba una pagina casi al final del libro, y leyó.

"Lucas 4, 30-5, 13

Curación de un leproso. Estando en una de aquellas ciudades, he aquí un hombre todo cubierto de lepra, el cual, así que vio a Jesús, postróse rostro por tierra, y le rogaba diciendo: Señor, si tu quieres, puedes curarme.

Y, extendiendo la mano, le tocó, diciendo: Quiero. Se curado. Y de repente desapareció de el la lepra.

Y le mandó: No lo cuentes a nadie. Pero, anda, preséntate al sacerdote, y lleva la ofrenda por tu curación, según lo ordenado por Moisés, a fin de que les sirva de testimonio.

Sin embargo, su fama se extendía cada día más; y acudían grandes multitudes para oirle y para ser curados de sus enfermedades. Mas él se retiro a lugares desiertos y hacia oración. "

Joao lo llevo a la isla de São Jorge, durante el viaje el muchacho empezó a interrogarlo acerca de que hacía en las islas, era demasiado evidente que no se trataba de un turista. Mientras Steve se descomponía por los movimientos de la embarcación y se lamentaba de haber desayunado tan pesado, le mostró un dibujo de la flor que buscaba, el joven creyó haber visto ese tipo de flores. -Si Señor Steven- asi lo llamaba - Yo puedo acompañarlo hasta Ribeira Seca donde de seguro encontrara sus flores, solo por 200 escudos mas.

-Donde queda Ribeira Seca amigo ? - Interrogo Steven, pensado que el muchachito solo quería encarecer el costo de la "excursión".

-En la Isla São Jorge Señor, solo tenemos rodear un poco mas la isla y atracaremos cerca del acantilado los clavadistas.

Aunque Steven no gustaba de la compañía cuando de trabajo se trataba, acepto ser acompañado por el joven en su búsqueda. Mientras caminaban por los zigsagueantes caminos de montaña, Joao lo llenaba de preguntas que eran respondidas por monosílabos. En un momento se sintió avergonzado de comportarse de forma tan poco cortés y le dijo. - Cuando termine con esto mi nombre saldrá publicado en el New York Herald, esta medicina que pretendo preparar con la planta que buscamos, curara las enfermedades.

Ohh! Señor Steven ! - se asombro el muchacho- Que clase de enfermedades espera curar ?

-Hijo, espero que todas - respondió Steven volviendo por completo a introducirse en la tarea de examinar las plantas sin decir otra palabra.

En un alto que hicieron pasado el mediodía para comer los sándwich de atún que Steven llevaba en su mochila y luego de pasar la comida con una Pepsi, escribió en su cuaderno:

"La naturaleza es el ente regulador de la armonía en todos los elementos que la componen. La salud es el equilibrio, la enfermedad una ruptura de ese equilibrio natural, por eso no es extraño pensar que la naturaleza en su sabiduría nos de los elementos necesarios para alcanzar ese equilibrio que nuestros cuerpos necesitan."

Cuando se dieron cuenta el sol estaba ya muy bajo en el horizonte, nuevamente la búsqueda diaria había sido infructuosa y muy difícil la llegada hasta Ribeira Seca, en donde tampoco encontró lo que lo obsesionaba. El muchacho alertaba - Debemos volver señor ! Es muy tarde ya ! Debemos volver !

Steven no estaba dispuesto a abandonar en ese momento y le pregunto si había en la isla algún lugar para pasar la noche y poder continuar por la mañana, estaba muy seguro de que lo que buscaba se hallaba cerca.

Inquieto, el muchacho le explico que estaban muy lejos del pueblo que se encontraba del otro la isla y que el único lugar accesible desde donde estaban era la Iglesia Nossa Senhora da Conceição. - Pero no es bueno Señor. Hay enfermos, entiende ? enfermos ... Steven le dijo que no se preocupara que solo le indicara el camino y el iría a pasar allí la noche y volviera a recogerlo dentro de 2 días, el muchacho se negaba a dejarlo y decía una palabra que Steven no conocía y repetía - Enfermos Señor! Enfermos !

Una vez que le hubo señalado el camino, se alejo por el sendero de cornisa mientras Joao lo miraba alejarse con desesperación.

Camino por mas de una hora, hasta que llego a la cima de la montaña en que se encontraba y bajo la luz naranja del atardecer, observo el paisaje, que parecía salido de un libro de cuentos, un lago de aguas muy claras con una sencilla, antigua pero muy imponente Iglesia y dos casas alargadas separadas una de otra por escasos doscientos metros, también pintadas de blanco. Se quedo paralizado por la belleza que se desplegaba ante sus ojos,

Al llegar golpeo la puerta de la casa mas próxima a la iglesia y una religiosa de claros hábitos lo recibió en inglés y lo hizo pasar. Su acento Irlandés lo hacia acordarse de su madre y la sonrisa era tan amable, tan sincera. Se sintió como en un sueño, y no podía reaccionar tan solo escuchaba lo que la anciana le decía, que las comodidades no eran muchas, pero que era bien recibido en la Casa de Dios y que si lo deseaba podía acompañarlos a cenar y quedarse a dormir en un cuarto que guardaban para los viajeros.

Mientras cenaban una deliciosa sopa de mariscos, pregunto ante las 6 monjas y el padre que componían la congregación , que había en la otra casa que se encontraba un poco mas alejada de la Iglesia. La anciana irlandesa, lo miro con sus ojos bondadosos fijamente y le dijo - Un leprosario, hijo mío.

El sol de la mañana que se filtraba por las rendijas de la tosca persiana de madera, lo despertó, se sintió muy descansado, y una sensación de bienestar lo invadía por completo. Se levanto en calzoncillos y abrió la persiana, dejando a descubierto un día maravilloso que asomaba por detrás de las imponentes y verdes montañas que rodeaban el valle en que se encontraba, sintió un bello y extraño perfume, miro hacia abajo y la vio. Todo en rededor de la edificación, había cavado un cantero de tierra arada en el que muchisimas especies de las mas bellas flores crecían. Casi en línea perpendicular a la ventana en la que estaba asomado vio la gipsophila sactus con su inconfundible flor violeta de pardos contornos.

Casi sin poder creerlo, salto por la ventana para asegurarse de que su entusiasmo no empañaba su juicio y observo más de cerca la planta. Dios ! La había hallado !

Por la parte de atrás de la casa, una monja con un cesto de ropa recién lavada en las manos, lo observaba examinado la planta, oliéndola, riéndose, y no podía ocultar su desconcierto. El al verla, señalo la planta y exclamo - Es la planta santa ! La gipsophila sanctus ! La encontré ! A esa altura ya, la pobre mujer tenia los ojos tan abiertos que parecían a punto de salirse de sus órbitas, Steven se miro a si mismo y al darse cuenta de que solo vestía el slip, su cara se torno tan roja como la capa de un torero y con un gesto de "lo siento" y apresurándose lo mas que pudo, entro por la ventana de su habitación.

Con la ayuda de la monja irlandesa de coloradas mejillas, realizo un laboratorio casero con frascos de dulce y cacerolas en la que preparo "la pócima" que quedo de una consistencia grasosa, como una especie de ungüento. Asi se dirigió a la casa en donde 9 hombres enfermos de lepra morían. El lugar hedía a sangre seca y pudo percibir también la muerte rondando por la enorme habitación. Cuando entro vio que a través de la ventana del fondo del improvisado hospital podían verse unas cruces clavadas en el piso a modo de lapidas. Con una cacerola grande llena del ungüento y una cacerola de madera unto a 7 de ellos con "la pócima" por todo el cuerpo, los otros dos se negaban a recibir cualquier tipo de atención o curación le contó Marie, la monja irlandesa.

Al mediodía y a la noche volvió a repetir las curaciones con el ungüento a los 7 leprosos que ya decían sentir que la piel cicatrizaba. Cuando despertó a la mañana siguiente fue a visitarlos, acompañado de Marie y una nueva cacerola que se le cayo de las manos, cuando descubrió lo increíblemente rápido de la recuperación de los 7 hombres que fueron tocados por su pócima. La vieja monja no paraba de persignarse y rezar en latín. Las llagas que el día anterior supuraban y estaban en carne viva eran apenas marcas, como de una viruela muy antigua en los cuerpos de los ex-leprosos que saltaban de sus camas y se tocaban el cuerpo y la cara y miraban sin poder creer sus manos sanas. Otras monjas se encargaron de volver a curar con el ungüento a los hombres, esta vez todos aceptaron ser llenos de ese brebaje santo. Steven permanecía sentado en el piso de la habitación, por eso el Cura y Marie lo levantaron de los brazos y lo llevaron hasta un banco de madera que estaba afuera de la casa. - Hijo mío, -dijo el cura en portugués- tus nos has sido enviado por el Señor para sanar a esos hombres. Por siglos esta Iglesia ha cuidado enfermos y esas flores que utilizaste se encuentran aquí desde el principio de los tiempos, no se trata de la mezcla que realizaste, eres tu , tu los has sanado.

Steven paso todo el resto del día como una especie de fantasma, sin decir palabra y sin comer, lo acostaron en la cama que había estado ocupando y lo dejaron descansar.

 

 

 

Una luz muy blanca y enceguecedora lo ilumino todo, - Steveeeeee - oyó una voz que lo llamaba - Steeeeeeeeveeee . Era la voz de su padre que había fallecido hacia 35 años atrás, víctima de un atentado del IRA en Belfast, simplemente estaba en el lugar y en el momento equivocado cuando el coche bomba estallo. Ese incidente fue el que impulso a su madre desecha a dejar todo y viajar a los Estados Unidos.

-Steeeeveeeee, hijo me han enviado a buscarte, no te asustes.

-Papá! - gritaba Steven- Donde estas papá ? No puedo verte.

Entonces empezó a caminar hacia la luz brillante que todo lo inundaba. Ciertamente hay cosas que los hombres no están en condiciones de conocer.

 

 

New York Herald

"El fallecimiento en las islas Azores, Portugal del Dr. Steven McQueen conmueve a la comunidad científica. El Dr. McQueen se encontraba en realizando una investigación sobre el ecosistema de la vegetación del archipiélago, según confiaron fuentes cercanas al mentor de la expedición el renombrado Dr. William Garrick. El investigador fue hallado muerto en la cama de su habitación de "Pousada Branca" en la Isla Santa María, aparentemente por causas naturales, pero un velo de misterio envuelve la desaparición de las notas que el Dr. McQueen llevaba respecto de su investigación"

 

 

 

 

 

- 12 de Marzo de 2000. -

- 15 de Marzo de 2000. -

Moby Dick: moby_dick_formosa@hotmail.com